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Visados (V) la carta de invitación

Extranjería

La carta de invitación es una de de esas denominaciones tramposas de nuestro ordenamiento jurídico, porque ni es una carta, ni es una invitación. Se trata de un procedimiento en el que realiza una declaración ante la administración de la intención y la capacidad de acoger y hacerse cargo de un ciudadano de otro país que viene de visita. El Estado evalúa todas las circunstancias y genera (o no) lo que se denomina carta de invitación, una especie de certificado de idoneidad para recibir a un determinado huésped en casa durante un período de tiempo concreto.

Todo ello genera unas tasas por un mínimo de 76,12 euros más 1,02 por compulsa y desglose de cada documento en el que sea necesario.

La carta implica una maraña de papeles importante en relación al objetivo que se persigue. Quien pretenda obtener una carta de invitación a favor de un extranjero deberá dirigir su solicitud a la Comisaría de Policía que corresponda a su domicilio, que será la competente para la tramitación y expedición, en su caso, de la carta.

El solicitante (que es el español o residente legal que invita) debe identificarse con el DNI o su tarjeta de residencia. No es teóricamente necesario aportar ningún documento de identidad del invitado ni acreditar la relación o vínculo que se tenga con él. En la práctica es útil tenerlos e incluso aportarlos de forma voluntaria, porque cuál es el motivo de la invitación va a ser preguntado en todo caso, por lo que la intimidad en este ámbito está bastante limitada.

La solicitud identifica claramente a quien invita, que manifiesta expresamente su voluntad de invitar y acoger a la persona invitada, bien en su domicilio principal, bien en una segunda vivienda, en cuyo caso, determinará el lugar concreto. Sea cual sea el lugar escogido será necesario aportar documentación acreditativa de la disponibilidad de la vivienda (escritura pública o título de propiedad, contrato de arrendamiento o cualquier otro documento análogo, pero cuando entramos en el territorio de los documentos análogos es frecuente que la interpretación de la analogía sea un inconveniente).

También es necesario consignar la relación o vínculo que mantiene con el invitado; invitado que quedará identificado con nombre, apellidos, lugar y fecha de nacimiento, nacionalidad, lugar concreto de su residencia o domicilio y número de pasaporte. Hay que concretar también el período durante el cual está prevista la estancia, especificando, de manera aproximada, el primer y el último día de la misma.

El invitante declara con la solicitud de forma expresa que toda la información expuesta en la solicitud es verídica y que ha sido informado de que promover de forma directa o indirecta el tráfico ilegal o la inmigración clandestina a España es un delito tipificado en el Código Penal con penas de cuatro a ocho años de prisión. Y ojo con el concepto de inmigración clandestina, que puede ser bastante impreciso.

Los datos personales que se facilitan en el procedimiento son incorporados a un fichero de la Dirección General de la Policía, sobre el que se pueden ejercitar los derechos de acceso, rectificación y cancelación ante la Comisaría General de Extranjería y Fronteras.

Excepcionalmente, la invitación podrá referirse a varias personas, debiendo indicarse en la solicitud los datos de cada una de ellas, así como la disponibilidad de domicilio para todas. Es común cuando se trata de padres con hijos menores que viajan con ellos.

La solicitud de carta genera un trámite en el que se nombra instructor del procedimiento, que puede, si lo estima oportuno, emplazar al solicitante para mantener una entrevista personal con el objeto de comprobar su identidad, la validez de la documentación aportada y la veracidad de la información contenida en la solicitud. La incomparecencia, salvo fuerza mayor, en el plazo fijado, que no podrá exceder de quince días, produce el efecto de considerar al solicitante desistido en el procedimiento.

Una vez resuelta la solicitud, la autoridad competente notificará al interesado la resolución adoptada que, en el caso de ser estimatoria, contendrá el aviso para recoger la carta de invitación y pagar la tasa. El abono de la tasa tiene un plazo de un mes desde esa notificación, y el justificante del abono debe aportarse para recoger la carta.

La denegación, en su caso, de la solicitud de carta de invitación tiene que ser motivada y puede ser recurrida, si bien en ocasiones resulta más práctico analizar los motivos de la denegación y enmendar la solicitud original.

La carta es útil para que el invitado obtenga un visado de turista – y cuando lo pida él a su vez tendrá que aportar documentación, por lo que no es seguro que la carta suponga la obtención del visado – o para que viaje más tranquilo si es nacional de uno de los países para los que obtener visado no es obligatorio. Pero no es un trámite que se pueda hacer con prisas – como poco se demora 10 días – y puede llegar a tardar fácilmente 6 semanas.

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