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Visado (II)

Extranjería

La solicitud de visado para poder acceder al territorio español debe formalizarse ante las autoridades consulares españolas que correspondan a la demarcación del país de origen o residencia legal del extranjero que pretenda viajar.

España no tiene representación diplomática en todos los países del mundo, pero cada una de las embajadas y consulados tiene adscrita una porción de territorio para atender, con lo que siempre hay una oficina a la que acudir más o menos cercana para tramitar la documentación. Los menores de edad deben ser representados por un adulto, bien directamente quien ostente su patria potestad, bien quien sea expresamente apoderado por el padre o madre. Obviamente un poder que tiene que surtir efectos en España (porque un consulado o embajada de España es territorio español se encuentre donde se encuentre) debe estar legalizado y, en su caso, traducido.

El visado en el pasaporte, cuando es necesario, es un requisito imprescindible para la entrada, pero en ocasiones resulta no ser suficiente para franquear la frontera, porque allí puede ser sometido a un control de mantenimiento y cumplimiento de los requisitos. Dice la ley que el visado “Habilitará al extranjero para presentarse en un puesto fronterizo español y solicitar su entrada y habilitará al extranjero, una vez se ha efectuado la entrada en territorio español, a permanecer en España en la situación para la que hubiese sido expedido, sin perjuicio de la obligatoriedad de obtener, en su caso, la tarjeta de identidad de extranjero”. Tanto aquellos que provengan de países para los que el visado es requisito obligatorio como para los que no, vengan como turistas, como residentes o como trabajadores, en cualquier caso pueden ser sometidos a un control en frontera y rechazada su entrada, si bien estadísticamente lo normal es que no ocurra y que el visado concedido en origen sea suficiente. Y digo estadísticamente porque si bien la probabilidad general del control en frontera es de menos del 10%, la específica es del 50% (puede ocurrir o no, tan simple como eso).

Habitualmente los visados se clasifican en dos grandes grupos: los visados de estancia y los de residencia. En el primer grupo, con formato por lo general uniforme para todos los estados Schenguen, están los que permiten estancias de corta duración de hasta tres meses; en el segundo grupo, que son visados nacionales, están los que son llave para la residencia laboral o no laboral. No se puede transformar un visado de estancia en uno de residencia.

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