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Violencia doméstica directa,  accidente de trabajo indirecto

Laboral

En el año 2015 un asesino despiadado, defendiendo un absurdo y trasnochado sentido de la propiedad sobre otro ser humano y del honor en el peor sentido de la palabra, acabó con la vida de una trabajadora y su jefe. La trabajadora estaba casada con el asesino (y este la consideraba SU mujer en términos absolutos), el jefe tuvo la peregrina idea de llevarle la contraria al esposo y no despedirla, lo que al asesino le llevó a reafirmarse en la idea de que ambos mantenían una relación sentimental que no estaba dispuesto a tolerar, motivo que entendía suficiente para matarlos.

A la sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía llegó este asunto a finales de 2018 desde una vertiente totalmente ajena a la salvajada en sí de matar a dos seres humanos (a los que conocía, compartiendo vida con uno de ellos); y que algún redactor de periódico con un concepto del amor preocupante llamó crimen pasional. El asesinato del jefe, un autónomo, se produjo dentro del negocio y su viuda reclamó por entender que se trataba de un accidente de trabajo y no una contingencia común.

La trabajadora fue asesinada en casa de su madre, a la que estaba cuidando. No era su entorno laboral habitual, ella trabajaba en un vivero. Una vez perpetrado el primer crimen, el empresario fue abordado por el asesino en ese vivero que había sido centro de trabajo de la ya difunta. El hecho de que ocurriese un domingo por la mañana no lo sitúa fuera del horario laboral de un autónomo, que se acerca a una cadencia 24/365. El empresario estaba regando las plantas, atendiendo a tareas propias de su actividad, cuando ocurrieron los hechos. La LGSS indica que la calificación de un accidente como de trabajo no está limitada por la concurrencia de culpabilidad civil o criminal del empresario, de un compañero de trabajo del accidentado o de un tercero, salvo que no guarde relación alguna con el trabajo.   La Mutua entendió que se trataba de un hecho completamente fuera de la esfera laboral y que no podía considerarse lo ocurrido un accidente de trabajo con resultado mortal ya que “obedeció a razones ajenas al trabajo (…), al existir relaciones personales entre el autor del crimen y la víctima, que impiden pueda calificarse como accidente de trabajo.”

Sin embargo, la sentencia de instancia, y la del TSJAND entiende que el doble crimen no sólo no acredita la existencia de un hecho ajeno al trabajo, “sino al contrario, el hecho de que la esposa del autor del crimen fuera empleada del difunto, indica que la acción criminal guarda relación con el trabajo; y el hecho que a su vez consta probado de que el autor del crimen, _(…), presionara en días previos al Sr.  (…)  para que despidiera a su esposa y éste no lo hiciera, tiene conexión directa e inmediata con el trabajo. “. Es el vínculo entre ambos asesinados a través del trabajo el que da contexto al crimen tal como se produce.

 

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