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Paro nuevo, paro viejo

Paro nuevo, paro viejo
Laboral

Dado el triste número de parados en las listas del Servicio Público de Empleo de este país, es muy probable que el lector esté familiarizado con este concepto. La prestación contributiva por desempleo funciona de forma acumulativa y por tramos, cada X días de trabajo con su correspondiente cotización llevan aparejados X días de prestación por desempleo, hasta llegar al límite de 2.160 días cotizados y 720 días de prestación. A partir de ahí ya no se acumula derecho a más prestación aunque se trabaje 30 años seguidos. Esto es, a efectos de percibir prestación de desempleo, contribuir seis años ininterrumpidos es lo mismo que contribuir 30. En ambos casos la prestación de desempleo será de 720 días, algo menos de dos años.

Además, la prestación tiene otra peculiaridad, una vez que se solicita deja de funcionar de forma acumulativa. El cómputo se detiene, nace un período de prestación con su correspondiente cantidad y comienza a abonarse. Si uno vuelve a trabajar sin haber cobrado íntegramente esa prestación por desempleo, queda en suspenso. Cuando vuelve a quedarse sin trabajo, si el nuevo período de trabajo ha sido suficiente para generar prestación por desempleo (al menos 360 días) una de las dos prestaciones se extingue. No se puede tener derecho a dos prestaciones de desempleo, ni percibirlas de forma sucesiva. Eso sí, el trabajador tiene derecho a optar entrando en el dilema ¿paro nuevo o paro viejo?

En realidad es un cálculo tan fácil como puñetero. Hay que tener en cuenta el monto total de la nueva prestación y de la antigua, y en cuantos meses se cobra una y otra. Según las expectativas de empleo y la diferencia entre ambas, la opción (que depende totalmente del trabajador) se hará evidente.

Hay otro cálculo que resulta, en ocasiones, más comprometido. Cuando uno tiene días suficientes para generar prestación de desempleo, y se queda en el paro con la expectativa a corto plazo (digamos un mes) de otra contratación de cierta entidad, se plantea si debe o no pedir la prestación. Si la pide, la acumulación de tiempo se detendrá y no podrá añadir el período del nuevo contrato, que pasará a formar parte de un cómputo diferente. Si se tardan más de 15 días hábiles en decidir, y el nuevo contrato finalmente se trunca, el derecho a la prestación nace a partir de la solicitud, lo que significa que se perderán los días de prestación que median entre la fecha en que se debería haber solicitado y la fecha real de solicitud. O sea, que se entra literalmente en tiempo de descuento.

El lector pensará, con razón, que muchos de los beneficiarios de la prestación no llegan a tener dilema alguno, ya que no se pueden permitir el lujo de mantenerse unos días sin percibir ingresos en función de una expectativa. Y ahí el derecho a optar se desdibuja en la bruma de la necesidad.

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1 Comentario

  1. Estoy cobrando 250€ por ser mayor de 55 años, ¿me podrían decir porque no cobro los 426?
    lo he preguntado en el Servef y no he tenido respuesta
    gracias

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