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Nuevo criterio del Supremo en las herencias: Que cada uno recoja lo que siembra

Civil

Recientemente, en sentencia de 13 de mayo de 2019, el Tribunal Supremo ha “roto un molde”, en relación a la posible desheredación de los hijos, que hasta la fecha era infranqueable, salvo excepciones recogidas expresamente en el Código Civil.

Apunta como novedad, los casos en los que los padres puedan desheredar a sus hijos por despreocupación por ellos mientras estén vivos o tengan una conducta de menosprecio y abandono. Flexibiliza además el Alto Tribunal el concepto de maltrato, asimilando el maltrato psicológico al físico que se refiere el Código Civil.

Para entendernos, ¿qué fue lo que pasó?

Para entendernos, ¿qué fue lo que pasó?

Los hechos juzgados devienen del testamento de una madre que desheredó a dos de sus hijos dejando como heredero universal únicamente a un tercer hijo, y en caso de fallecimiento, a sus descendientes.

La madre dejó constancia en su testamento, que uno de sus hijos la dejó sola y abandonada, pese a sufrir una enfermedad crónica que la fue limitando poco a poco, llevándola a tener que depender de una silla de ruedas para poder desplazarse. Y el otro hijo desheredado, le había negado su condición de madre, por culparla de “todos los males que había padecido en la vida”, hasta el punto de, en intentos de acercamiento de la testadora a este, tuvo que soportar sus desplantes.

¿Cuál fue la reacción de los hijos desheredados?

¿Cuál fue la reacción de los hijos desheredados?

Tanto la Audiencia Provincial de Vizcaya, que juzgó los hechos, y el Tribunal Supremo que atendió el recurso presentado por los desheredados, opinaron que los hechos descritos justificaban la legalidad de la decisión de la madre de dejar a dos de sus hijos fuera del testamento.

Los afectados recurrieron ante el Alto Tribunal la sentencia de la AP Vizcaya con intención de reclamar lo que consideraban su derecho de recibir la parte correspondiente de la herencia argumentando uno de ellos que la testadora no se refería a maltrato psicológico, sino a unas supuestas injurias. Argumento que desbancó el Supremo por considerar claramente descrito en el testamento el maltrato psicológico a la causante, y ser considerado este como una “injustificada actuación del heredero que determina un menoscabo o lesión de la salud mental del testador o testadora” equiparable a lo dispuesto en el Código Civil como “maltrato”.

El otro desheredado, alegó la “reconciliación” con su madre que dejaría sin efecto los desplantes mencionados, quedando supuestamente acreditada por la convivencia de este con la causante en sus últimos meses de vida. Argumento también rechazado por el Supremo por no considerar la existencia de tal reconciliación sino un acercamiento a su madre por “razones económicas y no de cuidados y asistencia”.

Asimismo, argumento común de ambos desheredados, fue considerar que la voluntad de su madre era que sus tres hijos heredasen a partes iguales sin tener intención en ningún momento de desheredar a dos de ellos. Este también quedó sin efecto por las pruebas practicadas, testificales y documentales, que dejaron evidencia de la existencia del maltrato psicológico tal y como la ya fallecida dejó constancia en su testamento.

Conclusión y “posible moraleja”

De lo anterior concluyó el Supremo que queda probado tal maltrato psicológico, por haber incurrido ambos hijos desheredados en una “conducta de menosprecio y abandono familiar respecto de su madre, sin justificación alguna y solo imputable a los mismos”. Y por lo tanto, quedaba justificado que la causante los dejara fuera del testamento y sin derecho alguno sobre su herencia.

Concluyo la entrada de hoy con una importante reflexión que me gustaría trasladar: ¿Acaso es justo que en situaciones de desafecto filial, que los hijos llevan años sin tener ningún tipo de atención y contacto con sus padres, se acuerden de ellos a la hora de heredar?

En opinión personal, esta sentencia del Tribunal Supremo, así como la sentencia 395/2017 en materia de familia, vienen a ser un importante avance en el criterio conservador del Código Civil, que permiten salirse de “la regla” en aquellos casos en los que no resulte de recibo “por no haber estado a la altura” para beneficiarse de lo que sería un derecho propio consolidado por un vinculo paterno filial. Adaptándose a los tiempos y a nuestra realidad social.

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