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Los pagos en efectivo

Espacio tributario

El otro día fui al taller a dejar el coche para repararlo porque hacía un ruido extraño.

– ¿El enfermo está grave?, ¿por cuánto me va a salir “la gracia”?

– Es un fallo del motor, serán unos 2.400€. Por adelantado tienes que pagarnos el 10%.

– Perfecto, casualmente saqué dinero esta mañana; ahí están los 240.

Tres días más tarde, al ir a recoger el coche, me entregan “la dolorosa”… ¡Son 3.000 euros! ¡Horror! He pagado un adelanto en efectivo de una operación que finalmente fue superior a los 2.500€ que marca la ley. ¿Qué hago?, ¿solicito que me devuelvan el adelanto y hago una transferencia por el total?, ¿y si tomo yo la iniciativa en denunciar al taller para exonerarme de la responsabilidad por el pago en metálico?

Como todos sabemos, hace unos meses entró en vigor la Ley 7/2012 que, entre otras muchas modificaciones en diversos impuestos, limitó desde el 19 de noviembre de 2012 el pago en efectivo de operaciones con importe igual o superior a 2.500€ en las que alguna de las partes actúe como empresario o profesional. La redacción legal no es lo suficientemente clara como para dar respuesta a las dudas del “día a día”.

La primera gran pregunta era clara: si la operación era de más de 2.500€ y pago menos de 2.500€ en efectivo (pensemos en una venta de 3.000€ en la que pago 2.000€ en efectivo y 1.000€ por transferencia), ¿se incumplía la ley?

La literalidad de la norma invitaba a pensar que sí se estaba incumpliendo, ya que los 2.500€ se referían al importe de la operación y no al importe del pago, si bien el sentido común nos inducía a pensar que lo prohibido era efectuar pagos iguales o superiores a 2.500€. Además, la preposición “con” en la redacción normativa despistaba dado que sería más claro, si lo que se pretendía era impedir el pago de operaciones superiores a 2.500€, utilizar la preposición “de” (operaciones “de” más de 2.500€), ya que el “con” (operaciones “con” más de 2.500€) parece referirse al pago.

Dicho esto, ésta y otras cuestiones han quedado aclaradas a través de las contestaciones a varias consultas dadas por la Agencia Tributaria sirviendo este artículo para comentar las más relevantes que nos permitan dar respuesta a la situación expuesta al inicio y otras que podamos tener en mente.

Primeramente, se aclara que no se puede pagar en efectivo ni un euro de operaciones iguales o superiores a los 2.500€ (es decir, prima la citada literalidad), si bien la sanción sólo se aplica sobre la parte efectivamente pagada en efectivo. Por otro lado, si, como en el supuesto comentado anteriormente, se presupuesta una operación en menos de 2.500€, anticipándose determinado importe, y luego se supera tal importe, el anticipo no deviene incorrecto, por lo que lo único que no podrá pagarse en efectivo es el importe pendiente una vez conocida la cuantía final (2.760€ en el supuesto).

Otras operaciones dudosas y que por fin se aclaran son las referidas a los arrendamientos, suministros y, en general, operaciones de tracto sucesivo. A este respecto, al ser operaciones continuadas en el tiempo, debe atenderse al pago periódico establecido contractualmente. Es decir, si se pacta que un contrato de alquiler, el suministro de luz, agua, electricidad… se paga mensualmente, habrá que atener cada pago mensual de modo que si no supera los 2.500€ (pese a que, evidentemente, en el cómputo anual se supere tal importe), todos los meses se podrán pagar en metálico. Esta aclaración resulta peligrosa: ¿qué pasa si convenimos contractualmente que un contrato de alquiler se pague a diario?, ¿podría pagar 2.000€ en metálico a diario en una operación que al mes asciende a 60.000€ (720.000€ al año)? Entiendo que supuestos ajenos a la práctica habitual podrían ser entendidos por la Administración como una simulación con el único objetivo de eludir el cumplimiento de la norma, por lo que las situaciones a todas luces artificiosas son, al menos, arriesgadas.

¿Qué pasa si en una lonja o una frutería se factura diariamente (pongamos 2.000€ al día) por lo adquirido sin la existencia de un contrato de suministro –hoy compro esto, mañana lo otro-, y se paga semanalmente (12.000€)? Las operaciones son diferentes cada día, por lo que hay que atender a cada factura diaria pudiendo pagarse los 12.000€ en metálico.

¿Y si en El Corte Inglés hago dos compras diferentes de 1.500€ cada una, en dos cajas diferentes por las que me dan tickets (en la actualidad, técnicamente, facturas simplificadas) y solicito al día siguiente que me los sustituyan por una factura? Si los bienes están directamente relacionados, aplicaría la limitación (se estaría fraccionando artificiosamente una misma operación), si bien esto se detecta “a toro pasado” (ya he pagado las dos operaciones en metálico), por lo que la responsabilidad tributaria es solamente del comprador al ser imposible que el gran almacén se percatase de esa circunstancia. Si los bienes no tienen relación, se trataría de dos operaciones independientes aptas de pagarse en metálico.

Por último, quiero destacar la flexibilidad con la que la Agencia Tributaria interpreta la norma de modo que, con carácter general, supuestos dudosos suelen resolverse a favor de la no aplicación de la limitación de los pagos en efectivo: si voy al dentista y hoy me empasta una muela, mañana me hace una limpieza y pasado me quita un diente serían tres operaciones diferentes sin necesidad de acumular para el cómputo de los 2.500€ (distinto sería el caso en el que me presupuesta la reconstrucción de la boca, en varias sesiones, por un importe conjunto superior a los 2.500€).

Francisco Soto Balirac. Licenciado en Derecho (Universidad de Vigo). Asociado Principal del despacho GARRIGUES.

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