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Las obras en las comunidades (y III)

Vivienda

Siguiendo con nuestros consejos para enfrentarse a las obras en las comunidades;

13º Hacer una obra supone un coste de proyectos y tasas municipales por conceptos diversos (licencias, ocupación de vía pública, fianza por los posibles destrozos del equipamiento urbano…). Intentar saltarse la parte administrativa por ahorrar coste y porque total es una obra pequeñita, o rápida, o muy discreta,  no es una idea brillante.

14º Las empresas tienen seguros de Responsabilidad Civil. No sobra que en el contrato se identifique el número de póliza, especificando el período de vigencia, y asegurarse de que la obra está dentro de la cobertura.

15º En toda obra surgen partidas inesperadas.  Ante lo inevitable hay que ser prácticos, establecer un sistema de oferta contradictoria, limitarlo en el tiempo, y blindar la posibilidad de utilización de los medios auxiliares por terceros para el supuesto en que se consiga mejor precio para una actuación puntual que surja la margen de lo contratado.

16º Para controlar que se cumplan los plazos de ejecución de obra y no discutir en el futuro sobre si tal retraso es cosa de la empresa, debido a fuerza mayor o imputable a la propiedad, es útil que en el contrato se aclare como se van a comunicar las incidencias del trabajo diario, debiendo la empresa avisar de los días en que no va a tener operarios trabajando y la causa de la inactividad.

17º Aunque a la propiedad le parezca obvio que hay que mantener unas mínimas condiciones de orden y limpieza antes, durante y al finalizar la obra; es conveniente hacérselo saber a la empresa y concretarlas.

18º Si se pacta como complemento a la obra, un de paso que están por allí, limpiar los ventanales o los alfeizares, o chorrear la fachada, o limpiar los caños, o asegurar las tuberías… que no se deje al albur del buen rollo que se tenga con la empresa. Quién verbaliza algo que tiene intención de cumplir no puede tener inconveniente en comprometerse a ello por escrito.

19º Un grupo de aguerridos vecinos interesándose por el devenir de la obra siempre anima cualquier ejecución. Pero demasiado ímpetu puede entorpecer. Una comisión de obras, con reuniones semanales, alivia muchas incertidumbres. El técnico contratado por la comunidad para el proyecto debería ser el que siga su ejecución y haga la dirección de obra, y de paso asesorar a la comisión de obras.

20º La empresa tiene que avisar con tiempo cuando empieza la ejecución, a que parte del edificio le va a poner la vida un poco más difícil, si necesita pasar por la propiedad de alguien o como va a resolver las entradas a los negocios si es que se coloca un andamiaje. Todas esas variables deben ser recogidas en el contrato, o en una comunicación fehaciente.

En resumen, cuanto más claras queden las condiciones, cuanto menos se de por sentado, más probabilidades hay de que la obra sea solución y no el detonante de un problema.

 

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