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La oferta de trabajo en el permiso por circunstancias excepcionales de arraigo social

Extranjería

Como ya hemos comentado más de una vez, el sistema general de extranjería pivota sobre la idea de que se puede contratar ciudadanos de otros países solo cuando se han explorado sin éxito todas las posibilidades en el mercado nacional. La situación nacional de empleo es el primer escollo a salvar. En ese contexto, es la empresa la que pide permiso para contratar, es la empresa la que tiene que demostrar su solvencia y la imposibilidad de conseguir un perfil adecuado en el mercado laboral español. Esta es una explicación a grandes rasgos, que tiene sus excepciones.

Las dificultades que presenta este diseño sobre el funcionamiento real del mercado llevaron al legislador a ofrecer a los ciudadanos que se mantienen en el país de forma irregular y persistente por más de 3 años la posibilidad de regularizar su situación administrativa; presentando una oferta de trabajo. La oferta de trabajo debe abarcar el año de duración del permiso y alcanzar una retribución mínima. En ese supuesto el detonante del derecho a la autorización administrativa es la presencia prolongada en el país, no en vano el permiso se denomina de arraigo social,  por lo que no se toma en cuenta la situación nacional de empleo, y no se le puede exigir al solicitante acreditaciones que tienen que ver con la empresa. El que pide permiso es el propio trabajador, por lo que el Tribunal Supremo entiende que “no es admisible, (..), imponer a quien solicita el permiso de residencia temporal a que venimos haciendo referencia, aportar con su solicitud, no ya un contrato de trabajo en las condiciones que impone el mencionado artículo 124.2.b) del Reglamento, sino una prueba plena sobre la viabilidad del proyecto empresarial en el seno del cual se integra dicha relación laboral.”

¿Significa esto que con cualquier oferta de trabajo es posible acceder a un permiso por circunstancias excepcionales de arraigo social?  No. La relación laboral que se exige para la concesión de la autorización de residencia no es un requisito formal que se cumpla al aportar el contrato. Aportar el documento no vincula  la decisión de la  Administración, que, aunque no puede exigir al solicitante que acredite viabilidad de la misma en el contexto de la vida económica de la empresa, sí debe comprobar que el contrato “cumple con las condiciones que pide la norma, en concreto, una determinada duración, que ciertamente no ha de ser imperativamente cumplida, porque ello llevaría a revocar la autorización si se deja sin efecto antes del año exigido por el precepto, pero al menos deberá constatarse, cuando a la Administración le genere dudas al respecto, que en las condiciones existentes al momento de adoptar la decisión sobre la concesión de la autorización solicitada, el contrato aportado tiene perspectivas de poder ser real y efectivo en el tiempo que se impone.”

Moraleja: cuando se pide un permiso por circunstancias excepcionales de arraigo social no es prudente aportar la primera oferta que caiga en las manos del solicitante si la empresa oferente pasa por dificultades (o le cuenta a la administración pública vía declaraciones de impuestos tales dificultades) . Cuanto más fiable, estable y solvente  la empresa, más rápido y sencillo el trámite.

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