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La claridad administrativa como divisa, ¿no?

Transparencia administrativa
Espacio Tributario

Con motivo de la tan reciente -como frustrante, por insuficiente- “reforma fiscal”, señalaba acertadamente la Catedrática Marta Villar Ezcurra que “es fácil realizar una crítica a nuestro actual modelo de imposición. Hace muchos años que dejó de constituir un verdadero “sistema” y sin embargo, la sistematización jurídica es factor clave de igualdad y de economía. Un sistema implica orden y coherencia y nuestros impuestos se integran en él en función de sus objetos imponibles y de la ordenación racional de capacidades económicas. Si es la coherencia la que ha de permitir calificar un conjunto de normas tributarias como verdadero “sistema tributario”, el resultado de la reforma habrá de promoverla. Además, ha de hacerse realidad el principio constitucional de coordinación del sistema tributario. Tenemos la oportunidad de que el sistema tributario español se defina, de una vez por todas, de un modo mucho más racional, para ser un modelo que a la vez reduzca la litigiosidad mejorando la seguridad jurídica de los contribuyentes pero también de la Hacienda Pública”.

Buenas y lógicas aspiraciones que, lamentablemente, tanto el tiempo como la praxis cotidiana se han ocupado de desmentir, un día sí y otro también. Hoy traigo a esta bitácora varios episodios -todos ellos recientes- que tienen en común el evidenciar la falta de sensibilidad de las diferentes Administraciones tributarias a la hora de aplicar el mal llamado “sistema” tributario; agravando así -aún más si cabe- el marasmo que aboca a los contribuyentes a la oscuridad, la incertidumbre y el consiguiente descrédito de las instituciones que se suponen al servicio de esa misma sociedad a la que le brindan estas “perlas”.

Veámoslas.

-. Un colega -y, sin embargo, buen amigo- me hace llegar la resolución mediante la que una Administración autonómica (en concreto, la gallega; ATRIGA) contesta a las alegaciones formuladas con motivo de un procedimiento de comprobación de valores inmobiliarios. El contribuyente había solicitado que se le aclarara el índice de “desviación típica o estándar” que la ATRIGA invocaba como aplicable en la notificación de los valores comprobados, siendo así que la respuesta de esta a esa petición se explica -y descalifica- por sí sola: “La desviación típica o estándar, es una medida de dispersión estadística, ampliamente conocida y empleada en los tratados y textos relacionados con la ciencia estadística, cuya fórmula es la siguiente:

Claridad administrativa

Sin comentarios.

-. El segundo episodio conecta con el impresentable episodio de las preferentes (y demás “fauna” pseudofinanciera), ya tratado desde otras vertientes en este mismo foro. El asunto aquí se refiere al impreso que la AEAT requería cumplimentar y presentar a aquellos contribuyentes del IRPF que, habiendo recibido compensaciones como consecuencia de acuerdos celebrados con las entidades emisoras de deuda subordinada y de participaciones preferentes, optaran por aplicar las reglas especiales aplicables al respecto. El problema -al margen de la “paranoia” que las preferentes (y “productos” análogos) ya han causado a lo largo y ancho de nuestro país- aquí era doble: i) que la norma que regulaba esa opción se había aprobado mediante el Real Decreto-ley 6/2015, de 14/5, publicado en el BOE al día siguiente (15/5/2015). Esto es, esa novedad normativa se aprobaba y publicaba cuando el plazo de declaración del IRPF/2014 ya estaba en curso (circunstancia esta que el legislador reconoce sin sonrojo alguno en la propia exposición de motivos), siendo así que ello provocó la generación de un modelo específico “ad hoc”. Y ii) ese modelo vino acompañado de sus inevitables instrucciones de “uso y consumo” entre las que destacaba, por kafkiano, lo atinente a su plazo de presentación: “inmediatamente después de la presentación de las declaraciones de IRPF a las que se refiera”. ¿Inmediatamente? En fin…

-. Y el tercero y último (pero no por ello menos reprobable), es el acaecido a finales del pasado mes de julio cuando, a falta de apenas tres días para el vencimiento del plazo de declaración del Impuesto sobre Sociedades/2015, la AEAT se descuelga con una Nota aclaratoria atinente a diversos aspectos -no menores, por cierto- de esa declaración impositiva que, por otra parte, insisto en que nunca he entendido el motivo que impide que su modelo esté disponible desde el 2 de enero de cada año.

Así están las cosas. ¡País!

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