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¡Qué cansino!

IVMDH
Espacio Tributario

Apenas llevaba poco más de un año de andadura esta bitácora cuando -“cual seta en el bosque”- nos topamos con el triste -¡muy triste!- episodio del Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH), en el argot más conocido como “céntimo sanitario”. El Ministerio de Hacienda lo había vuelto a hacer: había creado, de la nada, esa “rara avis” que, algo más de una década después, el Tribunal de Justicia de la UE (“Luxemburgo”) tumbó por contrariar las disposiciones comunitarias.

Aquel episodio motivó un “post” monográfico en el que, bajo el título de “Las verdades del barquero… y las del céntimo sanitario, se intentaban desgranar los diversos flecos que el asunto suscitaba, tanto de fondo como de forma.

Así, una gran parte de aquel “post” se dedicaba a analizar la ayuda “low cost” que, bajo el formato de “preguntas frecuentes” (FAQs, para los esnobs), la web de la AEAT ofrecía a modo de “guíaburros” para intentar navegar en las procelosas aguas del nuevo escenario creado por la sentencia del TJUE de 27/2/2014. Y, así, entre otras cosas, en esta bitácora ya entonces se alertaba sobre lo siguiente:

-. “(…) además del procedimiento de devolución de ingresos indebidos (que es el único que la AEAT ofrece en bandeja a los contribuyentes), la legislación española reconoce otra vía que permite una restitución total del daño sin que a estos efectos tenga incidencia alguna la prescripción: la responsabilidad patrimonial del Estado legislador que tiene su anclaje constitucional en el artículo 106 de nuestra Carta Magna”.

-. “(…) la AEAT, a los efectos del reintegro del “céntimo”, da por buenas las consideraciones que, en un caso análogo (la normativa del IVA -hasta que el TJUE declaró su ilegalidad- limitaba la deducibilidad del IVA soportado a aquellos contribuyentes que percibieran subvenciones) hizo la DGT en su Resolución 2/2005, en el sentido de restringir los efectos temporales de los pretendidos reembolsos demandados por los contribuyentes”.

-. “(…) a la fecha de escribir estas líneas, la página web de la AEAT ha eliminado esa ominosa advertencia de que “la Ley General Tributaria tipifica específicamente la infracción consistente en solicitar indebidamente devoluciones, beneficios o incentivos fiscales (artículo 194)”, eliminación que habrá que entender como una victoria de la ortodoxia frente a la exótica (y torticera) interpretación que sostenía que una improcedente solicitud de devolución de ingresos indebidos está tipificada como una infracción administrativa y, por tanto, es susceptible de ser sancionada”.

Menos mal que existen las hemerotecas, pues a día de hoy, en la web de la AEAT, no queda rastro alguno de aquellas controvertidas FAQs relativas a la devolución de céntimo sanitario.

Pero ello no supone que la web de la AEAT haya olvidado el asunto; no. Lo que ahora luce es una información -también en formato “low cost”- mediante la que, otra vez, la AEAT nos brinda un nuevo “guíaburros” (perdón, FAQs) sobre -¿lo adivinan?- el camino, el método más ágil para percibir los importes reconocidos judicialmente en concepto de responsabilidad patrimonial del Poder Legislativo correspondiente al… ¡céntimo sanitario!¡bingo!

Es decir, que aquella misma web que hace tres años negaba la posibilidad de recuperar algo más que lo no prescrito, extiende ahora a nuestros pies toda una alfombra roja para hacernos más llevadero el camino hasta el oasis de la percepción de las anheladas indemnizaciones que traen causa de las sentencias estimatorias contra las resoluciones del Consejo de Ministros -unos “cortas y pegas” que, en algunos aspectos jurídicos, rezumaban deplorables argumentos, genuinas excusas de mal pagador- que desestimaron las reclamaciones de responsabilidad patrimonial.

Bueno, bueno…:

-. “Oséase”, que aquella misma AEAT que negaba que la Tierra era redonda, ahora es la primera que nos ofrece un billete de avión en “business” para circunvalarla en un tiempo récord.

-. “Oséase”, que aquella misma AEAT que recalificó -¿por qué y, sobre todo, con qué legitimidad?- no pocas reclamaciones de responsabilidad patrimonial en devoluciones de ingresos indebidos sobre lo no prescrito, ahora se convierte en la “conseguidora” oficial para agilizar el reintegro de las anheladas indemnizaciones.

-. “Oséase”, que aquella misma AEAT que inicialmente “amenazó” con sancionar la hipotética presentación de indebidas solicitudes de reintegro del IVMDH, ahora se nos presenta como la máxima adalid de la colaboración.

-. “Oséase”, que aquella misma AEAT que en el seno de los expedientes de responsabilidad patrimonial se revolvió con argumentos jurídicamente peregrinos -impropios en la deseable relación entre la Administración de un país del primer mundo y sus ciudadanos- es la que ahora nos vende que vayamos caminando de su mano hacia un horizonte de color rosa.

En fin,… y a todo esto, dos cosas más:

-. Según ciertas informaciones, el que hasta la fecha no se haya activado el reintegro de las devoluciones resultantes de las sentencias en los procesos de responsabilidad patrimonial sería un efecto colateral del retraso en la formación de Gobierno. ¿Y yo que creía vivir en un país en el que las sentencias se ejecutaban incluso con un Gobierno en funciones? ¡Qué candidez, la mía!

-. Por lo que ha trascendido, el importe reintegrado se cifra en unos 3.000 millones de euros sobre un total ingresado de 13.000 (según la cuantificación que en su día se plasmó en la sentencia del TSJ-Cataluña en el asunto del que trae origen la cuestión prejudicial trasladada a Luxemburgo); es decir, que los damnificados, unos 15 años después de que comenzara esta pesadilla, apenas recuperarán un módico 23% de lo en su día satisfecho. Ergo,… la conclusión, una vez más, parece nítida: la “boutade” cometida por el legislador nacional, al erario público le compensa pues su resultado neto han sido 10.000 millones del ala, y aquí no ha pasado nada… ¿Pues saben qué les digo? Que a mí esto ya me empieza a parecer un país de cartón piedra, con un aparente andamiaje jurídico-institucional que, cuando uno escarba, hace aguas… Porque, entre otras cosas, la cansina repetición de estos tristes episodios provoca que hayan perdido ya la poca gracia que pudieran tener. Hagamos un poco de memoria:

  • IVA/subvenciones.
  • ISD de no residentes.
  • Gravamen Complementario.
  • A. 4ª Ley de Tasas y Precios Públicos.
  • Fondo de comercio.
  • “Tax lease”.
  • “Céntimo sanitario” (IVMDH).
  • “Arbitrio municipal de plusvalía” (IIVTNU).

Cuando era un adolescente, en un mercadillo me compré una camiseta que aludía a las sucesivas campañas bélicas que el ejército británico había mantenido desde la década de los años 30: “Segunda Guerra Mundial, Corea, Malasia, Irlanda del Norte, Malvinas… ¿Libia?”. No sabían cuándo, pero sí que tarde o temprano Libia estaría en su historial. En nuestro caso, la pregunta es similar: ¿cuál será el siguiente impuesto que el TC o TJUE tumbe? Permítanme hacer una apuesta a caballo ganador (no tiene mérito): el modelo 720, por obra y gracia de la perseverancia de Alejandro del Campo y Esaú Alarcón, dos paladines renacentistas traídos al carpetovetónico siglo XXI.

Sin duda alguna, hace ya tiempo que este país dejó de ser serio. Estamos en el “acabose”.

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