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Extranjería y sus diversos medidores

Extranjería

La obtención de las distintas autorizaciones en extranjería se encuentra supeditada a que se demuestre la suficiencia de medios de vida. Hay que dejar claro que se puede subsistir en España y que hay una expectativa de mantener esa capacidad sin acudir al Estado por el tiempo en el que se concede la residencia (sea con trabajo o sin él).

Los medios de vida pueden acreditarse a través de contratos de trabajo, contratos mercantiles cuando se desarrolla una actividad por cuenta propia, rentas del país de origen o cuentas bancarias cuando se es estudiante o no se dispone de un contrato. Una de las preguntas recurrentes suele ser, ¿cuál es la cantidad de dinero que debo tener en mis cuentas? La respuesta varía en función de la autorización que se pretenda, ya que cada permiso tiene medidores diferentes; así nos podemos encontrar con al menos tres parámetros diferentes: SMI, IPREM y prestaciones no contributivas.

En este artículo realizaremos un repaso por diferentes situaciones y sus medidores.

Régimen comunitario y ciudadanos de la Unión Europea

En el caso de los ciudadanos de la Unión Europa, la exigencia de medios económicos aparece cuando la residencia del ciudadano supera los tres meses y pretende establecerse en España, no solo circular. La Orden PRE/1490/2012 señala que “se considerará acreditación suficiente (…) la tenencia de recursos que sean superiores al importe que cada año fije la Ley de Presupuestos Generales del Estado para generar el derecho a recibir una prestación no contributiva, teniendo en cuenta la situación personal y familiar del interesado”.

Este mismo parámetro se utiliza para el caso de los familiares de estos comunitarios. El RD 557/2007 determina en el artículo 7, apartado 7, que la cantidad exigida “no superará el nivel de recursos por debajo del cual se concede asistencia social a los españoles o el importe de la pensión mínima de Seguridad Social”.

Quizás donde hay mayor imprecisión es con los ascendientes de familiar comunitario, dado que es necesario acreditar la situación de “estar a cargo”, teniendo que demostrarse la dependencia financiera o física. En el caso de la primera, lo usual es acreditar el sostenimiento del familiar a través de envíos de dinero, entrando en juicio si la cantidad y su periodicidad refleja la situación de estar a cargo.

No es lo mismo una economía en dólares (como la ecuatoriana) que aquellas economías regidas por otras monedas: dirham, franco CFA, soles, pesos, bolivianos, bolívares… Lo recomendable es aportar un escrito donde se contextualice la economía del país a donde se envían los recursos y la situación particular del solicitante.

Estudiantes, reagrupaciones familiares, arraigos sociales y no lucrativas

En el régimen general de extranjería uno de los medidores por excelencia es el IPREM. Así, en el caso de los estudiantes, la exigencia de suficiencia económica se traduce en el 100% del IPREM. También en las reagrupaciones aparece este medidor, partiendo del 150% del IPREM, porcentaje que incluye al reagrupante y reagrupado, teniendo que añadirse un 50% extra para cada familiar que se añada a la lista.

La cantidad indefinida vuelve en la reagrupación de un ascendiente, aunque el RD 557/2011, artículo 53, dispone que, durante el último año de residencia, los fondos transferidos deben representar al menos el 51% del producto interior per cápita en el cómputo anual del país de residencia. Podemos encontrarnos con provincias donde la exigencia económica sea igual al salario mínimo del país de origen.

Otra autorización donde el requisito económico parece admitir interpretación son los arraigos sociales, en concreto, cuando el contrato de trabajo es sustituido por medios económicos. Aunque la Ley no establece nada, es frecuente que se utilice como medidor el 100% del IPREM; no obstante, no debe causarnos sorpresa que algunas provincias partan del SMI.

Finalmente, tenemos las residencias no lucrativas donde los medios económicos para el titular parten del 400% del IPREM, mientras que para los familiares se toma en cuenta el 100% del IPREM.

Contrataciones

En general, las contrataciones en extranjería para jornadas completas parten del SMI o lo que fije el convenio colectivo para el gremio en específico, como excepciones a esta regla tenemos: la tarjeta azul-UE, los profesionales altamente cualificados de UGE y los convenios de prácticas por estudios. En caso de las tarjetas azules, la Ley exige 1,5 veces el salario bruto medio anual; sin embargo, podrá ser de 1,2 veces el salario bruto anual en aquellas profesiones en las que haya una necesidad particular y pertenezcan a grupos 1 y 2 de la CIUO. En el caso de los profesionales altamente cualificados, conforme a los criterios de la Ley 14/2013, los técnicos y profesionales científicos e intelectuales parten de 40.077 euros y si hablamos de directivos las cantidades ascienden a 54.142 euros.

En definitiva

Los diferentes medidores en extranjería persiguen que la persona no se convierta en una carga para la asistencia social del Estado español. Su cuantía variará en función del número de miembros en la unidad familiar, régimen o ejercicio de una actividad especializada. Hay quienes prefieren en su prudencia calcular siempre de más; sin embargo, los medidores ayudan a reducir la arbitrariedad, uniforman criterios y aportan transparencia al trámite. Allí radica tanto su utilidad como necesidad.

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