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Embajada con investigador privado

Embajada con investigador privado
Extranjería

A través de la página del colegio de abogados de Tenerife hemos llegado a una curiosa sentencia. Un ciudadano de la India, residente legal en España, decide reagrupar a su señora. Hasta ahí, nada especial. Aporta el indispensable certificado de matrimonio contraído en la India correspondientemente apostillado. La Embajada en Nueva Delhi decide hacer una investigación sobre el particular, posibilidad de la que todo solicitante de visado es advertido y autoriza. Y, en este caso, le encarga el asunto a un investigador privado.

Que un documento esté apostillado no significa que se haya constatado su veracidad, esto es, puede apostillarse una partida de nacimiento que se haya emitido desde el registro con un año intencionadamente modificado (por ejemplo, en la que conste que el nacimiento es del 2000 en lugar de ser de 1998 para situar al nacido como menor de edad). En España, que un registro oficial emita un certificado que no corresponda con el asiento oficial en la actualidad es casi impensable. No se puede decir lo mismo de la mayor parte de las burocracias mundiales.

El investigador privado se encontró con una serie de contradicciones e información difícil de verificar. Las fotos de la boda se tomaron con ropa de invierno a pesar de ser verano en la India en la fecha que consta en el certificado de matrimonio. Se había contratado a un fotógrafo profesional para el evento, a pesar de lo cual la familia aseguraba que no tenían más fotos de la celebración que las cuatro aportadas a la embajada. Requerido el responsable del templo en el que se habían casado para aportar el libro de registro original resultó que no constaba tal registro en el marco temporal que se había indicado, aunque el certificado apostillado procedía de ese templo. La familia no quiso aportar la documentación del coche que se les entregó como dote, que tendría una fecha de transferencia que podría situar todas las fechas en su lugar. Los vecinos de la pareja en la India sí los identificaban sin duda como matrimonio…, si bien mucho antes de la fecha del certificado aportado. El investigador incluso hace constar que se le ofrece un soborno para modificar el sentido de su informe. Y llega a la conclusión de que el matrimonio existe, pero es de una fecha anterior en años.

Y una se pregunta, siendo el vínculo matrimonial el punto de partida del derecho a la reagrupación familiar, ¿cuál es el inconveniente en mostrar la verdadera fecha? Pues resulta que el reagrupante había estado casado con una ciudadana española hasta su divorcio 20 días antes de la fecha de su nueva boda. Por tanto, la fecha del certificado intentaría camuflar la bigamia del solicitante de la reagrupación.

Ante el cúmulo de contradicciones, la embajada resuelve denegar el visado de reagrupación solicitado. Y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid entiende que tal decisión se adopta con buen criterio.

Queda por resolver un pleito que no se ve. El que ponga sobre la mesa la bigamia como delito cometido por el reagrupante. Y quizá, que el primer matrimonio lo era de complacencia. Que, sabiendo todo eso, hay que ser muy audaz para pedir una reagrupación familiar y poner el foco de atención sobre esa circunstancia.

 

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