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El silencio en extranjería

Extranjería

Dicen que el que calla otorga, pero no siempre es así y más en derecho, donde sin ánimo de ser poéticos, el silencio tiene interpretación.

El silencio puede ser de dos tipos: negativo o positivo. El primero, tal y como se enuncia, implica que una vez que la autoridad agota el plazo para decidir, la solicitud puede considerarse denegada. Por el contrario, el silencio positivo, comporta que, tras la inactividad administrativa, podemos entender estimado aquello que hemos solicitado.

Aunque la administración conserva siempre su obligación de decidir, el silencio constituye una garantía para el administrado, no sólo de sus derechos frente a la falta de actividad administrativa, sino también de sus mecanismos de defensa ante el consumo del plazo legal.

Un caso emblemático de este último supuesto son las nacionalidades, donde el plazo para resolver y notificar la resolución es de un año desde que la solicitud tuvo entrada en la Dirección General de los Registros y del Notariado. Trascurrido este año puede considerarse denegada la solicitud, habilitando al interesado a interponer recurso contencioso administrativo.

Quizás este supuesto, sea de los pocos que comparta la misma felicidad que el silencio positivo, al dotar al interesado de un mecanismo de presión, más cuando el proceso, en ocasiones, se demora años de forma inexplicable. En este artículo, repasaremos los casos de silencio positivo en extranjería y sus consideraciones.

Silencio positivo en el régimen general

El caso típico de silencio positivo en el régimen general de extranjería son las renovaciones.  También las largas duraciones y largas duraciones UE cuentan con este privilegio. A esta lista es necesario sumar las solicitudes de modificación de la limitación territorial u ocupación en las autorizaciones iniciales de residencia y trabajo, las cuales se entienden concedidas una vez que la administración excede su tiempo para decidir.

Autorización de residencia para prácticas y búsqueda de empleo

La revolución tras la aparición de estos permisos radicó en la posibilidad de transformar un permiso de estancia por estudios en una residencia, sin necesidad de esperar 3 años. De esta forma, se abría un atajo bastante atractivo, que después plantearía sus cautelas.

Tanto la residencia para prácticas como la de búsqueda de empleo gozan de silencio positivo. No obstante, muchas presentaciones experimentaron inadmisiones a trámite, pasados incluso unos 5 meses y con el agravante de haberse solicitado el silencio positivo. Ante este escenario, lo más precavido es prorrogar la autorización de estancia al mismo tiempo que se solicita una de estas dos autorizaciones, de esta forma se evitan celebraciones en falso.

Si bien, no tiene sentido decretar una inadmisión consumiendo todo el plazo del interesado para intentar una modificación o renovación, este tipo de autorizaciones, enseñan, una vez más, que extranjería exige de planes “b”, “c” y hasta “d”.

El silencio positivo en Ley 14/2013

Otra de las ventajas de la Ley 14/2013 es que sus procesos tienen silencio positivo. Así, viene determinado en el artículo 76, “el plazo máximo de resolución será veinte días desde la presentación de la solicitud. Si no se resuelve en dicho plazo, la autorización se entenderá estimada por silencio administrativo”.

De esta forma, las resoluciones de la Unidad de Grandes Empresas concretan esta situación a través del lenguaje, reservando la palabra “concedido” para aquellas autorizaciones resueltas dentro de plazo, mientras que la palabra “estimado” aparece cuando las autorizaciones se deciden fuera de plazo.

Dentro de los grandes debates en torno al silencio de estas autorizaciones se inscribe el tema de su plazo, es decir, si comienza a contar desde el día de su presentación o si, por el contrario, el plazo inicia desde el día siguiente a su presentación. Su examen exige tomar en cuenta que se trata de una presentación electrónica, que no es un plazo para notificar y que son días hábiles.

La anterior discusión queda diluida en el caso de los requerimientos, donde la aportación de lo requerido reanuda el plazo para decidir. En estos casos, aun estando dentro de silencio positivo, es bastante común enfrentar resoluciones desfavorables.

Su reconocimiento

Tras operar el silencio positivo, se aconseja la solicitud de su reconocimiento. Antes de la entrada en funcionamiento de la plataforma mercurio, era muy frecuente realizar su solicitud a través de la Red SARA. Mientas que en el caso de las autorizaciones de la Ley 14/2013, estos escritos se adjuntan en el apartado de subsanación y recursos.

En la práctica, las solicitudes de reconocimiento no son contestadas, lo que suele ocurrir es que la administración se pronuncie. Cuando es de forma favorable, no plantea inconveniente. Sin embargo, cuando ha operado el silencio positivo y la resolución es desfavorable se plantea el dilema. Lo usual es que el desgaste y la finitud de los recursos cerquen las opciones en una nueva presentación, mientras que lo ideal apunta a reclamar a la administración, ya que algunos grandes logros en extranjería provienen de allí.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

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