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Dirección General de Tributos. Deducción por inversión en vivienda habitual (consultas vinculantes)

Espacio tributario

Como ya sabemos, con efectos desde el 1 de enero de 2013, se eliminó la deducción por inversión en vivienda habitual, no obstante, se estableció un régimen transitorio por el cual los contribuyentes podrán seguir aplicando dicha deducción, cuando la adquisición, construcción o las cantidades satisfechas por obras de rehabilitación o ampliación de la vivienda habitual, o para la realización de obras e instalaciones de adecuación de la vivienda habitual de personas con discapacidad se hubiesen iniciado con anterioridad al 1 de enero de 2013.

La Dirección General de Tributos se ha pronunciado recientemente en dos nuevas consultas vinculantes, para aclarar dos supuestos respecto a la aplicación del régimen transitorio en relación a la deducción por inversión en vivienda habitual.

En la consulta vinculante V3055-18, de 28 de noviembre de 2018, se plantea la duda de un contribuyente que había adquirido su actual vivienda habitual antes del año 2013 y por la que no ha practicado la deducción por inversión en vivienda habitual ningún año desde su adquisición, aunque si lo había hecho por su anterior vivienda habitual.

Pues bien, la DGT se manifiesta respecto a la aplicación del régimen transitorio para la deducción por inversión en vivienda habitual y establece que el contribuyente no podrá aplicar dicha deducción por su vivienda habitual actual, al no haber practicado la deducción en cualquiera de los ejercicios anteriores al 2013 por la misma, aunque sí lo hubiera hecho en su día, por la vivienda habitual anterior a la actual:

“(…)
En consecuencia, el hecho de que hubiera practicado la deducción por inversión en vivienda habitual por una precedente vivienda habitual, no le confiere ningún derecho a poder practicar la deducción por su actual vivienda habitual dado que por esta no practicó la deducción en cualquier ejercicio precedente a 2013. Ello es así, salvo que se diesen las circunstancias que conllevan la aplicación del artículo 68.1.2º de la LIRPF, impidiendo la deducción durante todos los ejercicios previos a 2013.
(…)”

Por otro lado, la consulta vinculante V3105-18, de 29 de noviembre de 2011 aclara la posibilidad de seguir aplicando la deducción por inversión en vivienda habitual en el caso de cancelar el préstamo hipotecario con el que se estaba financiando la vivienda habitual adquirida antes del año 2013 y obtener un nuevo préstamo con condiciones financieras más favorables.

A este respecto la DGT, establece que no hay ningún tipo de restricción respecto a la procedencia de la financiación (propia o ajena) forma y garantías exigidas para su concesión, y siempre que se cumplan todos los requisitos necesarios para la aplicación de la deducción, es irrelevante que el nuevo préstamo tenga o no garantía hipotecaria así como la identidad del prestamista.

El hecho de sustituir un préstamo por otro (con las características y garantías de cada uno de ellos), no implica que en ese momento haya finalizado el proceso de financiación y que no pueda practicarse la deducción, sólo implica nuevas condiciones de financiación, siempre y cuando el nuevo préstamo se dedique efectivamente a la amortización del anterior. El contribuyente deberá poder acreditar, que el destino del nuevo préstamo está vinculado a la vivienda habitual, para ello utilizará cualquier medio de prueba admitido en derecho.

Diferente sería, el caso de cancelación parcial o total de la deuda y posterior obtención de un nuevo préstamo sin que existan continuidad entre ambos, lo que conllevaría a entender que se trata de operaciones diferentes.Este supuesto, daría lugar a la pérdida del derecho a la aplicación de la deducción por inversión en vivienda habitual por la nueva financiación.

“(…)
La sustitución de un préstamo por otro -con las garantías y condiciones que cualquiera de ellos tuviese- no conlleva entender que en ese momento concluye el proceso de financiación de la inversión correspondiente ni que se agoten las posibilidades de practicar la deducción, ello únicamente implica la modificación de las condiciones de financiación inicialmente acordadas, siempre que, evidentemente, el nuevo préstamo se dedique efectivamente a la amortización del anterior.

Cuestión distinta sería un supuesto de cancelación, parcial o total, de la deuda y una posterior obtención de crédito, incluso con la garantía de los citados bienes, sin continuidad entre ambos. Lo cual habría que entender que son operaciones distintas, e implicaría la pérdida al derecho a practicar la deducción por inversión en vivienda habitual por la nueva financiación.
(…)

Respecto del nuevo préstamo, como de cualquier otro, la consultante deberá poder acreditar su destino vinculado a la vivienda y la justificación de su devolución; ello deberá efectuarse utilizando cualquiera de los medios de prueba generalmente admitidos en derecho, correspondiendo la valoración de las pruebas aportadas a los órganos de gestión e inspección de la Administración Tributaria.
(…)”

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