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Cuando el trabajo es un bien muy escaso

Extranjería

Nos ha llamado la atención el título de una entrada en la bitácora del presidente de la comunidad Canaria “El trabajo, primero para la gente de aquí”.

Las Canarias tienen dentro de Europa una condición especial: son RUP, o sea, regiones ultraperiféricas. Las RUP de la Unión europea son:

  1. Por Francia: Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica y Reunión, y la colectividad de ultramar francesa de San Martín.
  2. Por España: las Islas Canarias (Ceuta y Melilla no son consideradas así).
  3. Por Portugal: Azores y Madeira.

Ahora que está tan de moda la reclamación de la integridad territorial no debemos olvidar que hay países europeos que tienen parte de su territorio en distinto continente, bien África o bien América. Además de las RUP, son parte de la UE veintiún países y territorios de ultramar (PTU), que dependen constitucionalmente de cuatro Estados miembros de la Unión Europea: Dinamarca, Francia, Países Bajos y Reino Unido. Sus nacionales son ciudadanos europeos, aunque los PTU no forman parte del territorio de la UE y no están directamente sujetos al derecho europeo. Gozan del estatuto de asociados a los Estados miembros, en virtud del Tratado de Lisboa. La lista de PTU está en el anexo II del Tratado Constitutivo de la Unión Europea.

La realidad geográfica compleja de las RUP comporta obvias dificultades de gestión y de cohesión. El gobierno canario ha tomado la decisión de primar la contratación de trabajadores locales a través, en principio, de sus propias licitaciones, pidiendo “que las empresas adjudicatarias de concursos públicos o beneficiarias de subvenciones contraten a parados que lleven al menos seis meses inscritos en el Servicio Canario de Empleo”.

Obviamente entendemos que este criterio prima a un trabajador extranjero con permiso de residencia en vigor, en el paro y residente en Canarias sobre un trabajador español, en el paro y con residencia, pongamos por caso, en Calatayud. No es un criterio a priori anti extranjeros, sino un criterio pro locales. Tal como se cuentan las cifras, es casi una cuestión de supervivencia aborigen. Entendemos que lo prima siempre es el perfil de formación para un puesto idéntico, porque en otro caso la discriminación positiva redundará a medio plazo en perjuicio de la competitividad de las empresas canarias, que no podrán contratar a los mejores en general, sino a los mejores que haya disponibles desde hace seis meses en territorio canario o hayan nacido en las islas.

Lo que nos cuesta entender es el motivo que impulsa a los empresarios de Canarias a preferir personal no residente, cuando debería ser más fácil contratar a los que ya viven en las islas. A golpe de legislación se intenta ahora dar la vuelta a esa costumbre. Suponemos que sobre el particular se habrá hecho un estudio exhaustivo, en busca de causas, criterios y carencias, antes de ponerse con normas de exclusión.

En esa línea se pone sobre la mesa en una entrada anterior del mismo blog que las islas no pueden soportar crecer de forma indefinida y que debe endurecerse la regulación sobre permisos de residencia y trabajo. Tal razonamiento es válido para cualquier entidad geográfica a la que se pongan límites y para el planeta en general (cosa que no deberíamos olvidar). Además, no es una postura que se defienda sólo desde Canarias. En el fondo es el razonamiento que subyace en la Ley de extranjería,  que pretende defendernos de la invasión de hordas extranjeras a no ser que el extranjero concreto me aporte algo de valor.

Aterra pensar la que se puede liar si otra comunidad autónoma cualesquiera decide aplicar el criterio recíprocamente, primando la contratación a los parados que no procedan de Canarias. Lo mismo habría que ir a la raíz de los problemas, no limitarse a recortar las puntas.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

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