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Compatibilizar el trabajo con la jubilación

Laboral

Teniendo ya claro que la jubilación es un derecho, nos encontramos con diversas opciones que el legislador ha habilitado de forma específica para que sea posible seguir trabajando y cobrar la pensión de jubilación. Aunque la norma general es la incompatibilidad de pensión de jubilación y trabajo, es una norma que siempre ha tenido excepciones.

El artículo 166 de la Ley General de la Seguridad Social contempla la posibilidad de la jubilación parcial, que está en la ley desde hace más de 10 años. Por lo tanto, en esta ley están diseñados dos “tipos” de jubilación parcial. Por un lado, una jubilación parcial y anticipada que da origen a la popular figura del contrato de relevo (cuyos requisitos de acceso se han endurecido); y por otro, una jubilación parcial a la que se puede acceder cuando se ha alcanzado la edad legal y se reúnen los requisitos para causar derecho a la pensión, con una reducción de jornada de trabajo comprendida entre un mínimo del 25% y un máximo del 50% en comparación con la jornada de un trabajador a tiempo completo. Esta “semijubilación” es conocida como “jubilación flexible” y estaba pensada como una progresiva adaptación del trabajador a su condición de jubilado, además de como una fórmula para que trabajadores con mucha experiencia compartiesen sus conocimientos con los que se incorporaban a la empresa.

El artículo 165.4 de la Ley General de la Seguridad Social admite desde agosto de 2011 la compatibilidad entre la pensión de jubilación y un trabajo por cuenta propia que no genere ingresos anuales superiores al salario mínimo interprofesional. El ejercicio de esas actividades no obliga al alta en la seguridad social ni a cotizar, y no genera nuevos derechos a prestaciones de ningún tipo. Por tanto, se puede completar la pensión trabajando por cuenta propia hasta obtener unos ingresos de 9034,20 euros.

El Real Decreto 5/2013 ha venido a establecer una nueva fórmula de compatibilidad, que llamaremos “jubilación a media pensión”. Se permite que aquellos trabajadores que han accedido a la jubilación al alcanzar la edad legal (no se admite para jubilaciones a las que se haya llegado con bonificaciones o anticipaciones de edad) y que tienen cotización suficiente para que el porcentaje aplicable a la respectiva base reguladora a efectos de determinar la cuantía de la pensión alcance el 100% (este año, 36 años cotizados), puedan compatibilizar el trabajo a tiempo completo o parcial, por cuenta ajena o propia, con el cobro del 50% de la pensión, con una cotización social reducida que se concreta en el 8% de la base, el 6% a cargo de la empresa y el 2% a cargo del trabajador. Cobrarán, sea cual sea la ocupación, el 50% de la pensión reconocida inicialmente, que no se incrementará por el período trabajado después de la jubilación. Cuando deje de trabajar, pasará a cobrar el importe íntegro. Tendrá dos pagadores, por lo que estará obligado en todo caso a hacer la declaración de la renta.

No hay un tope en el que el trabajador tenga que jubilarse. Por lo tanto, si la empresa lo despide está sujeto a las mismas normas que cualquier trabajador no jubilado (disciplinario, improcedente, causas objetivas), con la correspondiente indemnización.

La disposición adicional 1ª del RD Ley 5/2103 especifica que las empresas en las que se compatibilice la prestación de servicios con el disfrute de la pensión de jubilación al 50% no deberán haber adoptado decisiones extintivas improcedentes en los seis meses anteriores a dicha compatibilidad. La limitación afectará únicamente a las extinciones producidas con posterioridad a al 17 de marzo de 2013 y para la cobertura de aquellos puestos de trabajo del mismo grupo profesional que los afectados por la extinción. La disposición adicional segunda extiende la aplicación de esta posibilidad de trabajo y media pensión a los funcionarios.

Queda un caso de compatibilidad especial y privilegiado -el de la DA 37ª de la Ley 27/2011-, que obligaba al Gobierno a realizar un proyecto de ley “que regule la compatibilidad entre pensión y trabajo, garantizando el relevo generacional y la prolongación de la vida laboral, así como el tratamiento en condiciones de igualdad de las diferentes actividades”. Mientras no se haga, “se mantendrá el criterio que se venía aplicando con anterioridad a la entrada en vigor de la Orden TIN/1362/2011, de 23 de mayo”. Esa orden establecía, a partir del 1 de julio de 2011, la incompatibilidad entre pensión de jubilación y ejercicio de actividades por cuenta propia por parte de profesionales colegiados, cualquiera que fuera el régimen de la seguridad social en el que se encontrasen jubilados, siempre que no tuvieran obligación de causar alta en el RETA, gracias a la integración en una de las mutualidades de previsión social “alternativas” a la seguridad social. La orden generó una gran movilización por parte de ciertos colectivos como médicos, abogados, arquitectos, etc., que son los colectivos con mutuas de previsión. En agosto se suspendió esta previsión, por lo que volvió a ser compatible el percibo íntegro de la jubilación y el ejercicio como profesional adscrito a una mutua de previsión. Lo aprobado es un RDL que no responde a lo previsto en esa disposición adicional, por lo que todo apunta a que en esos colectivos se mantienen la posibilidad de jubilación y trabajo.

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