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Caso Paquirri: cuando pasados los años la herencia ‘sigue viva’

Civil

El post de hoy se lo voy a dedicar a un tema no poco controvertido y de actualidad en estos momentos, coloquial y mediáticamente conocido como “Cantora la herencia envenenada” o lo que es lo mismo, la polémica herencia de Paquirri. Analizaré la situación actual de una herencia que supera los 30 años del fallecimiento de su causante.

Hace unas semanas los medios se hicieron eco, incluso para quienes no somos seguidores de la prensa rosa, del conflicto familiar causado por la archiconocida herencia de Paquirri. La sorpresa fue, creo que para todos, que pasados tantos años del fallecimiento del causante y del supuesto reparto de la herencia de este, se hayan destapado hechos e informaciones, hasta ahora ocultos, que han derivado en la actual polémica.

El inventario de la herencia de Paquirri: El origen de la polémica

Por lo que se cuenta, la herencia del torero no era de poca monta, parece que el inventario de sus bienes se dividió en dos grupos diferenciando los bienes de valor material y los bienes de valor sentimental a repartir entre sus ocho herederos (su padre, sus hermanos, -su mujer al momento de fallecer- Isabel Pantoja, y sus tres hijos, dos de ellos de su matrimonio anterior con Carmina Ordoñez y el común con La Pantoja, Kiko Rivera). Este último fue el que abrió la caja de los truenos.

Más allá de los testimonios y debates en los distintos medios de comunicación, los albaceas de los afectados han manifestado que en su momento el reparto de la herencia se hizo  correctamente y parece ser que en 1987, tres años después del fallecimiento, las partes interesadas llegaron a un acuerdo in extremis en el reparto de los bienes materiales, pocos días antes de que terminara el plazo legal obligatorio para firmar la declaración de herederos,  que ascendían a un valor superior a los 1.000 millones de las antiguas pesetas (6 millones de euros). Además de una cantidad de dinero que se cuenta que Paquirri habría dejado en América, supuestamente a nombre de un testaferro, con intención de que sus hijos se lo repartieran al cumplir los 21 años.

Ahora bien, a esta herencia le ha perseguido la polémica, ya que en cuanto los dos hijos mayores de Paquirri comprobaron que Isabel Pantoja no accedía a devolverles los objetos personales (trajes de torero, capotes, etc.) que el diestro había dispuesto para ellos, el caso quedó en manos de los tribunales. La disputa legal se zanjó en 1994 con una sentencia a favor de Francisco y Cayetano que no pudo llevarse a cabo, pues la tonadillera adujo que tales objetos habían sido robados de su finca, Cantora.

¿Cuál es la problemática actual?

Desde la fecha, hasta donde yo puedo saber, que reconozco que en estos asuntos de salseo es poco, creo que el asunto se ha quedado en pausa hasta que hace unas semanas, las declaraciones de Kiko Rivera han reactivado el polémico reparto de la herencia de su padre. Rivera declaró públicamente haber encontrado los objetos reclamados, supuestamente robados, en la casa de su madre en una habitación bajo llave. Añadiendo, además, a su testimonio la posible venta o alquiler de inmuebles sin ser propietaria o en su caso, única propietaria, sin haber repartido los beneficios, como debiera con el resto de los copropietarios. Toda la situación parece estar en entredicho.

Así pues, pasados los años parece que la herencia aún sigue dando que hablar y la tonadillera, que no ha pasado desapercibida ni ha resultado olvidada en el reparto, se cuenta que ha resultado ser la más beneficiada de la herencia, pero parece no haberse dado por satisfecha.

Pasado tanto tiempo, ¿qué pueden hacer los afectados?

Ante este caos, no han tardado en manifestarse los hijos del fallecido, cuya intención es revisar el testamento de su padre con abogados por considerar que no se ha respetado su voluntad.

La credibilidad de lo expuesto queda al reclamo de obtener más datos e información, pero si me lo permiten, soy de las que creo que en los divorcios y herencias sale lo peor de cada uno, y veo en este asunto un claro ejemplo de ello, no por ser más mediático y estar al alcance público, sino porque refleja ese conflicto entre lo legal y lo moral.

Si bien a la vista de la información que se va desvelando al respecto parece posible reactivar los procesos legales de la repartición, ya que de ser probados los hijos mayores del torero podrán, -ya ha manifestado el abogado de uno de ellos que no  existe prescripción-, ir por la vía civil e incluso  podría seguirse la vía penal con la denuncia de un delito continuado de apropiación indebida, siempre que se pruebe ante el juez (sería suficiente un testimonio) que, efectivamente, los objetos de Paquirri están en la habitación del domicilio de Isabel Pantoja.

Por su parte, el menor de los hijos podría interponer una demanda contra su madre, la que tantas manifestaciones públicas de amor le ha hecho, con base más moral que legal, reclamando a esta que no le haya brindado ayuda para pagar sus deudas con Hacienda, pero si se haya beneficiado ella misma hipotecando una y otra vez la propiedad que comparten como legado de su padre, la finca Cantora.

Sin intención de hacer de la entrada de hoy un artículo de prensa rosa, me he decidido a escribir sobre la situación de esta herencia, con longeva polémica, como muestra de que no siempre se respeta la voluntad del difunto manifestada en testamento, y una vez fallecido nada puede hacer ya con sus bienes que serán manejados al antojo de sus herederos, o en este caso, de alguno de ellos.

Ahora bien, se habla de una crisis reputacional de Isabel Pantoja, ¿equiparable al beneficio que ha obtenido durante más de tres décadas, desde el fallecimiento de su “gran amor” a quien no ha respetado?

 

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