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Camarero, peón, oficial de primera… semántica que se va perdiendo

Laboral

Son material de documental o de pequeño reportaje esos días de pocas noticias los oficios en los que apenas quedan profesionales: ebanista, pastor, chocero, vidriero, zoquero, afilador … palabras llenas de significado que nos hacen evocar incluso un perfil físico concreto, no solo una habilidad laboral.

Hay otras palabras como camarero, peón, conductor, oficial de 2ª … que están destinadas a perder parte de su carga semántica en un documento en el que han sido uno de los datos más relevantes: la nómina. Desde la reforma laboral ya no hay categorías laborales, sino grupos profesionales y, dentro de estos, niveles o áreas funcionales. Se mantienen las equivalencias todavía, en una suerte de transición del lenguaje. Un camarero es un trabajador del área funcional tercera, grupo profesional segundo, nivel cuatro (o cinco según el establecimiento en el que preste servicios).

Desde la reforma laboral ya no hay categorías laborales, sino grupos profesionales y, dentro de estos, niveles o áreas funcionales.

Al final, como bauticen la función que el trabajador desempeña es indiferente, siempre que esté salarialmente bien encajado en su nivel retributivo y grupo profesional. Cuestión diferente es que el cambio de denominación suponga cambio de salario a la baja realizando las mismas funciones. En derecho laboral, y en casi todas las ramas del derecho, la realidad va muy por encima del reflejo documental. Al trabajador le corresponde el salario que se haya pactado por el trabajo que efectivamente realiza en función de la descripción establecida por el convenio colectivo o los acuerdos laborales estatales de sector (como sería el caso de la hostelería), se ponga lo que se ponga en el contrato. Ya sea por grupo o por sustantivo común, la empresa está obligada a pagar según las tables establecidas en el convenio colectivo -cuando lo hay- según el trabajo que encomiende a su empleado. Si no hay convenio, y contando siempre con el suelo de SMI en jornada completa, la retribución va a lo que las partes acuerden.

Variar o pervertir los términos de aplicación del convenio colectivo, denominando a un oficial de 1ª como peón y pagándole salario de peón, es vulnerar la legalidad vigente. Igualmente lo es pagar el salario de nivel 10 al que tiene nivel 7. Las consecuencias son diferentes en función de que se haga visible tal vulneración por la Inspección de Trabajo o la TGSS o por una reclamación del trabajador. Y puede ocurrir que nadie haga visible ese incumplimiento concreto, claro. Y que habiendo salido bien en esa ocasión forzar el sistema, se considere oportuno tomarlo por costumbre. Incluso puede ocurrir que sea habitual en el sector. O en la sociedad.

Variar o pervertir los términos de aplicación del convenio colectivo, denominando a un oficial de 1ª como peón y pagándole salario de peón, es vulnerar la legalidad vigente

No siempre que aparcamos mal el coche nos multan, pero cuando lo hacen la responsabilidad es nuestra, no de quién se limita a constatar un incumplimiento del que somos plenamente conscientes.

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Imagen de Ira Lee Nesbitt en Pixabay