Cerrar

Bonificaciones del sistema de contratación

Laboral

Nuestro sistema de contratación está fuertemente condicionado por las bonificaciones que se aplican a los contratos, por lo que es frecuente que la empresa busque un perfil de trabajador bonificado directamente. Todos recordamos anuncios pidiendo dependientes de comercio menores de 21 años, o pidiendo directamente chicas o chicos, o personas con una minusvalía superior al 33%.

Si bien es discutible si orientar de esta forma una oferta puede ser discriminatorio, la realidad indica que cuanto más bonificado esté un contrato, más posibilidades de que se formalice y enseguida se hace más popular el más económico. En ocasiones esa tendencia es el origen de perfiles de contratación forzados que suponen a la postre trabajadores menos rentables y problemas a la hora de rescindir.

Bonificar significa abaratar el coste de contratación al empresario, pero también contribuir menos a las cargas que financian las prestaciones –FOGASA, formación, desempleo- con una relación laboral que tiene los mismos derechos a esas prestaciones que las que surgen de los contratos no subvencionados.

El contrato estrella de esta reforma es el contrato de tiempo indefinido de apoyo a los emprendedores (sólo para empresas de menos de 50 trabajadores), especialmente si se trata del primer contrato de la empresa a un menor de 30 años beneficiario de la prestación de desempleo, que la haya cobrado entre tres y cuatro meses. Ahí se une a la bonificación el incentivo fiscal. Si se trata de una mujer y la empresa pertenece a un sector en el que están infrarrepresentadas, la bonificación es todavía mayor. Ojo con el incentivo fiscal, que está definido como una deducción, por tanto sólo es aplicable a empresas con resultados positivos y no se trata de una ayuda directa.

El fin de la bonificación de este tipo de contrato es minorar la carga de la prestación sobre el presupuesto de la Seguridad Social y darle más facilidades a los desempleados para dejar de serlo, si bien parece que se prioriza la desaparición de la carga, ya que está mucho más bonificado contratar a un parado de inscripción reciente que a uno que haya agotado toda la prestación contributiva.

Pero no es el único tipo de contrato bonificado. Veamos algunos de ellos:

– Contratos para la formación y aprendizaje con desempleados inscritos en el desempleo, en empresas de menos de 250 trabajadores, se beneficiarán de una reducción del 100% tanto en cuota empresarial como en cuota obrera. En el caso de transformación a contrato indefinido, sea cual sea la fecha de su celebración, se causará derecho a una reducción de la cuota empresarial a la Seguridad Social.

– Para empresas de menos de 50 trabajadores que transformen en indefinidos contratos temporales celebrados bajo la modalidad de prácticas, relevo o sustitución por anticipación de la edad de jubilación.

– Para personas en situación de exclusión social, sean indefinidos o temporales, a tiempo completo o parcial.

– Para trabajadores víctimas de violencia de género.

– Para trabajadores mayores de 52 años beneficiarios del subsidio de desempleo.

– Para trabajadores discapacitados.

– Para cubrir determinadas interinidades por trabajadores desempleados de larga duración.

– Para personal investigador en formación.

– Para personal investigador de empresas de I+D+i.

Se mantienen las bonificaciones para mayores de 60 y 65 años, en el primer caso si son fijos de empresa con antigüedad de 5 o más años; en el segundo, si pueden jubilarse con 35 años cotizados y no lo hacen. Es más fácil determinar cuál contrato no está bonificado que cuál lo está. Pero la bonificación sólo se aplica cuando la empresa está al corriente de pagos, sino se convierte en un coste normal. En estos tiempos no cubrir a tiempo los costes de Seguridad Social es cada vez más frecuente. Por tanto, la bonificación supone muchas veces mantenimiento de empleo, con la obligación de devolver si no se consigue consolidar la plantilla.

Hay dos bonificaciones que han terminado: la de los contratos a tiempo parcial formalizados con desempleados (bonificados con el 100% de la cuota empresarial durante 12 meses en las empresas de menos de 250 trabajadores), que terminó el 13 de febrero según lo previsto cuando se aprobó; y la de las mujeres que se reincorporan al trabajo después de la maternidad, que terminó de forma inesperada con la entrada en vigor de la reforma (100 euros al mes durante los cuatro años siguientes a la reincorporación en las trabajadoras indefinidas).

Esta última desaparición plantea serias dudas: el sentido jurídico común nos indica que no es posible reformar una situación administrativa retroactivamente para empeorarla. La afición al vericueto jurídico de la administración nos hace temer que en lugar de considerar la situación como consolidada desde inicio por todo el período se considere como devengada mes a mes, por lo que a partir del mes de marzo (cosa que sabremos en abril) puede dejar de aplicarse. Suponemos que si se retira esa bonificación en los contratos que tenían derecho a ella se provocará una riada de recursos.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , Garantía profesional.

©Todos los derechos reservados. Los contenidos de esta web son propiedad exclusiva de SIGA 98, S.A. Queda prohibida cualquier reproducción total o parcial.