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Cuando lo `mío´ lo hago `nuestro´: Aportación de bienes privativos a la sociedad de gananciales

Civil

La entrada de hoy se la dedico a todos aquellos que con frecuencia me preguntáis sobre el destino de vuestros bienes privativos, cuando en un acto de generosidad los habéis integrado en la sociedad de gananciales. Es decir, que aquello que era propio, pasa a ser de ambos miembros de la sociedad, o en términos más coloquiales, se convierte en propiedad del matrimonio casado en régimen de gananciales.

Es muy habitual que uno de los cónyuges tenga en propiedad un piso o un coche (privativo), anterior a la constitución de la sociedad de gananciales y al constituirse esta, se considere la aportación del bien privativo a la misma y hacerlo ganancial, es decir, el bien privativo pasa a ser común de los cónyuges en un 50% a cada uno.

¿Qué ocurre al liquidar la sociedad de gananciales?

Hasta aquí, todo en orden, pero la cuestión planteada al respecto de este tipo de aportación es siempre la misma, “Mientras las cosas están bien, todo perfecto, pero ¿y si se tuercen?”.

Mientras las cosas están bien, todo perfecto, pero ¿y si se tuercen?”.

De lo anterior, es importante diferenciar y aclarar que la aportación de un bien propio a la sociedad ganancial puede ser:

  • Gratuita: el bien privativo aportado a la sociedad de gananciales figurará en el activo, pero nunca en su pasivo.
  • Onerosa: en el pasivo figurará una deuda de la sociedad de gananciales frente al cónyuge aportante por el importe del bien aportado.

En el primer caso, no presenta problemática alguna, el cónyuge aportante “regala” a la sociedad de gananciales un bien suyo, pasando este a ser ganancial, común de ambos, sin ningún tipo de repercusión. Pero en el segundo caso, existe una deuda de la sociedad de gananciales frente al cónyuge aportante, al liquidarse la sociedad de gananciales habrá que atender al importe del bien privativo aportado, conforme a lo dispuesto para el derecho de reembolso (conocido también como derecho de reintegro), en el artículo 1358 del Código Civil.

Es decir, atendiendo al tenor literal del mencionado artículo, solo procederá el reintegro por la aportación de un bien privativo a la sociedad de gananciales en aquellos supuestos que la ganancialidad venga impuesta normativamente pero no cuando sea acuerdo o decisión de los cónyuges. Asimismo, es reciente la jurisprudencia del Tribunal Supremo (sentencias de 27 de mayo de 2019 y de 11 de julio de 2019), que permite el derecho de reembolso, aunque no se haya hecho reserva de reclamar al momento de la aportación.

Para los casos en los que proceda el reembolso habrá que calcular el importe del bien privativo aportado a la sociedad de gananciales.

¿Y cómo se calcula el importe del bien aportado?

Si en el momento de realizar la aportación no se indica el precio de lo aportado es necesario valorar el bien a la fecha en la que se realice la participación.

Ahora bien, si en la escritura de aportación consta el valor, la primera cuestión que surge es si resulta necesario actualizar dicho valor a la fecha de la liquidación de la sociedad de gananciales, y la respuesta la tendremos en la propia escritura. Si nada de establece respecto a la actualización del importe, nuestros Tribunales suelen darte el tratamiento como cualquier otra deuda que figura en el pasivo, es decir, habrá que actualizarla a la fecha de la liquidación de la sociedad de gananciales.

Otra cuestión que suscita la fijación del importe de la partida de pasivo es si debe respetarse el valor que consta en la escritura de aportación o debe tasarse el bien a fecha de liquidación de la sociedad de gananciales. Son numerosos los tribunales que se han pronunciado al respecto, pero el criterio mayoritario apoya que, salvo excepciones, conforme al artículo 1938 del Código Civil será necesaria la actualización del importe a la fecha de liquidación.

Excepción: Renuncia al derecho de reembolso

Como en todo, hay excepciones, y existen supuestos en los que, a pesar de tratarse de una aportación onerosa, en la escritura se renuncia al derecho de reembolso por manifestar el aportante que ya se le ha efectuado el abono del importe del bien aportado. En los casos que esta manifestación sea formal y no se ajuste con la realidad, será necesario acudir a un juicio declarativo con la intención de reparar el supuesto error.

Si bien es cierto que compartir es vivir, es importante recordar que la ignorancia de la “ley” no nos exime de su cumplimiento, o lo que es lo mismo, debemos informarnos y conocer los pros y contras antes de hacer común un bien propio.

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