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Alquiler por temporada

Vivienda

Algún lector me dirá que alquilar, por definición es una actividad de temporada. De temporada más o menos larga, pero sin duda una actividad que nace con vocación de ser acotada en el tiempo, tanto para el usuario de la vivienda a cambio de precio como para el propietario que cede ese uso de forma lucrativa.

El artículo 3 de la ley de arrendamientos urbanos pone en un rincón distinto de la regulación legal a los arrendamientos de fincas urbanas celebrados por temporada, sea ésta de verano o cualquier otra, y los celebrados para ejercerse en la finca una actividad industrial, comercial, artesanal, profesional, recreativa, asistencial, cultural o docente, cualquiera que sean las personas que los celebren.”  Los plazos y las condiciones de un arrendamiento de vivienda habitual no se aplican en su mayor parte a este tipo de alquiler.

La aparición de las plataformas de alquiler, las viviendas turísticas y la extensión del hábito turístico vacacional han extendido unos usos que ya eran habituales en muchos pueblos costeros: alquilar una casita rústica cerca de la playa en verano a los turistas y en invierno a los maestros y alumnos desplazados durante el tranquilo invierno a ese entorno idílico y abarrotado en los meses de estío.

El alquiler por meses o quincenas ha pasado al uso turístico de alquiler por unos días. Las vacaciones largas también han quedado atrás, la conciliación y complicación de la vida familiar y laboral lleva a semanas y quincenas en lugar de todo el verano. El precio de la temporada alta triplica como poco al de la temporada baja. No es solo un tema del centro de Madrid y Barcelona, de Sevilla o Málaga … grandes ciudades con características de turismo y rotación de población muy peculiares; es una circunstancia que concurre también en sitios que no salen habitualmente en la prensa.

¿Qué tipo de contrato de alquiler se suscribe cuando se trata de un alquiler de temporada (el turístico puro no está dentro de la LAU)? Esencialmente, el mismo que en vivienda habitual, solo que es imprescindible que quede claro que la vivienda no se alquila a largo plazo, que existe otra que tiene la condición de habitual pero que está a desmano, y que se pretende un uso en un marco temporal concreto. Se pacta un precio global por ese uso, que se divide en tantos meses (o quincenas) como dure la temporada. Y en función de ese uso distinto al de vivienda habitual se permite a las partes llegar a acuerdos que no son factibles cuando uno pretende ocupar la casa de forma más permanente.

Los modelos que circulan por internet son eso, modelos, para tener un mínimo esqueleto de contrato.

Ojo, que un alquiler por un año, con una renta mensual fija, no es un alquiler de temporada larga, es una forma artística de saltarse los límites fijados para el de vivienda habitual. Y los modelos que circulan por internet son eso, modelos, para tener un mínimo esqueleto de contrato. Los órganos internos, los músculos, la sangre y la piel que se le ponga a ese esqueleto son relevantes para obtener bien un contrato ajustado a las necesidades y atractivo o bien uno que se desmorone a la primera incidencia.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

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